lunes, 5 de noviembre de 2018



Como  mujer  u  hombre  joven  tengo  derecho  a  decidir,  de  acuerdo  con  mis
deseos  y  necesidades,  tener  o  no  hijos,  cuántos,  cuándo  y  con  quién.
 
El  estado  debe  respetar y apoyar mis decisiones sobre mi vida reproductiva, brindándome la información y los servicios de salud que requiero, haciendo efectivo mi derecho a la confidencialidad.


Cualquier forma de violencia hacia mi persona afecta el disfrute pleno de mi sexualidad.
Ninguna  persona  debe  abusar,  acosar,  hostigar  o  explotarme  sexualmente.




Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y privacía.

Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y  a  la  confidencialidad  en  todos  los  ámbitos  de  mi  vida,  incluyendo  el  sexual.





Puedo expresar mis ideas y afectos sin que por ello nadie me discrimine, coarte, cuestione, chantajee, lastime, amenace o agreda verbal o físicamente.


Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija,  siempre  que  sea  lícita,  como  práctica  de  una  vida  emocional  y  sexual  plena  y saludable. 
Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al  remordimiento o castigarme por  ejercer o no  actividades  relacionadas  con  el  disfrute  de  mi  cuerpo  y  mi vida sexual.

DERECHO A DECIDIR DE FORMA LIBRE SOBRE MI CUERPO Y MI SEXUALIDAD

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.