lunes, 5 de noviembre de 2018


Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija,  siempre  que  sea  lícita,  como  práctica  de  una  vida  emocional  y  sexual  plena  y saludable. 
Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al  remordimiento o castigarme por  ejercer o no  actividades  relacionadas  con  el  disfrute  de  mi  cuerpo  y  mi vida sexual.

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