domingo, 25 de noviembre de 2018

"ACNUR pide a los Estados medidas más contundentes contra la apatridia"


"A cuatro años del lanzamiento de una campaña para que en 2024 no haya más apátridas todavía millones de personas viven en un limbo, sujetas a la discriminación y al margen de la protección que otorgan las leyes nacionales a sus ciudadanos".

lunes, 5 de noviembre de 2018


Como  joven  puedo  tener  acceso  a  cualquier  iniciativa,  plan  o  programa  público  que involucre mis derechos sexuales y a emitir mi opinión sobre los mismos.
Tengo derecho a participar  en  el  diseño,  implementación  y  evaluación  de  políticas  públicas  sobre sexualidad, salud sexual y reproductiva; a solicitar a las autoridades gubernamentales y a  las instituciones públicas que construyan y promuevan los espacios y canales necesarios para  mi  participación.


La salud es el estado de bienestar físico, mental y social de las personas.
Tengo derecho a recibir los servicios de salud sexual, gratuitos, oportunos, confidenciales y de calidad.
El personal de los servicios de salud pública no debe negarme información o atención bajo ninguna condición y éstas no deben estar sometidas a ningún prejuicio



Tengo  derecho  a  una  educación sexual sin prejuicios que fomente la toma de decisiones libre e informada.
Los  contenidos sobre sexualidad en los programas educativos del Estado deben ser laicos y  científicos, estar adecuados a las diferentes etapas de la juventud y contribuir a fomentar  el respeto a la dignidad de los jóvenes.


Para  decidir  libremente  sobre  mi  vida  sexual  necesito  información. Tengo  derecho  a  recibir información veraz, no manipulada o sesgada. El Estado debe brindar información laica y científica de manera continua de acuerdo con las necesidades  particulares de los jóvenes. 


Los jóvenes somos diversos y, por tanto, tenemos diferente forma de expresar nuestras  identidades.
Cualquier  acto  discriminatorio  atenta  contra  mi  dignidad humana.
El Estado debe garantizarme la protección contra cualquier forma de discriminación.



Como  mujer  u  hombre  joven  tengo  derecho  a  decidir,  de  acuerdo  con  mis
deseos  y  necesidades,  tener  o  no  hijos,  cuántos,  cuándo  y  con  quién.
 
El  estado  debe  respetar y apoyar mis decisiones sobre mi vida reproductiva, brindándome la información y los servicios de salud que requiero, haciendo efectivo mi derecho a la confidencialidad.


Cualquier forma de violencia hacia mi persona afecta el disfrute pleno de mi sexualidad.
Ninguna  persona  debe  abusar,  acosar,  hostigar  o  explotarme  sexualmente.




Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y privacía.

Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y  a  la  confidencialidad  en  todos  los  ámbitos  de  mi  vida,  incluyendo  el  sexual.





Puedo expresar mis ideas y afectos sin que por ello nadie me discrimine, coarte, cuestione, chantajee, lastime, amenace o agreda verbal o físicamente.


Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija,  siempre  que  sea  lícita,  como  práctica  de  una  vida  emocional  y  sexual  plena  y saludable. 
Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al  remordimiento o castigarme por  ejercer o no  actividades  relacionadas  con  el  disfrute  de  mi  cuerpo  y  mi vida sexual.

DERECHO A DECIDIR DE FORMA LIBRE SOBRE MI CUERPO Y MI SEXUALIDAD

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.